LÍMITE, 48 HORAS

21-06-2008

La crisis, desaceleración o como se le quiera llamar que está atravesando el país se está dejando notar también en el deporte, y el Fútbol Sala no es una excepción. Como cada año, la fecha del 20 de Junio está marcada en rojo en el calendario de los equipos de la LNFS, y esta vez parece que las cosas están más difíciles que nunca para muchos equipos de División de Honor y la mayoría de los de Plata, sobre todo los que ascienden.

El 20 de Junio es la fecha marcada por la Liga Nacional de Fútbol Sala en la que todos los equipos de División de Honor y Plata deben desembolsar una cantidad para poder participar la próxima temporada, que engloba entre otros conceptos su valor de plaza, provisión de fondos para arbitrajes y deudas pendientes de la campaña anterior, amén de presentar su pabellón oficial de juego y otro tipo de documentación administrativa. Los clubes que no cumplan descenderán de categoría.

Esta situación, que ya de por sí da varios quebraderos de cabeza en la LNFS cada verano, parece que se ha agravado visto el panorama a nivel nacional. Competir está muy caro y las empresas, visto el panorama, no están por la labor de afrontar muchos patrocinios deportivos, ni en Fútbol Sala ni en otros deportes, por lo que todo apunta a que el próximo Viernes puede saltar más de una sorpresa, tanto en Plata como en la propia División de Honor.

Como es habitual, a estas alturas la rumorología nos deja todo tipo de perlas, algunas sin pies ni cabeza, aunque algo debe de ser cierto ya que al contrario que en otros veranos, el mercado de fichajes apenas ha registrado movimientos y los rumores se centran más en si los equipos salen o no a competir que en la configuración de sus plantillas. La cosa llega al punto de que en diferentes medios de comunicación se ha publicado que la mayor parte de los equipos que han logrado el ascenso de Primera Nacional A no van a poder participar en Plata, y tras sondear a los segundos y terceros clasificados, podría darse el caso de que se repesque a equipos que han descendido para completar los grupos, cosa que tampoco parece muy factible en algunos casos. Entre los equipos que han logrado la permanencia también se oye de todo.

Así las cosas, en Castro Urdiales la cosa está muy parecida a la de muchos otros clubes de la categoría. En la recta final de la pasada campaña, Construcciones Quintana comunicó al Club su decisión de finalizar el convenio de colaboración que le unía al club castreño; una vez lograda la permanencia en Plata, los responsables del conjunto rojillo han tenido que afrontar una carrera contra reloj para suplir al que ha sido su sponsor los últimos seis años. Pero las conversaciones no llegan a buen puerto y el tiempo se agota; el primer corte ha de superarse este Viernes.

En caso de no poder superarlo, el club se vería obligado a perder en los despachos la categoría que ha logrado en la cancha, y descender a Primera Nacional A, poniendo fin a una estancia de doce años en el segundo peldaño del Fútbol Sala español. Aún en caso de poder hacer efectivo el desembolso exigido para este Viernes, quedaría reunir los apoyos necesarios para confeccionar un equipo para competir con garantías. Con las dificultades que plantea encontrar un sponsor por la vía privada, las pocas esperanzas que restan se centran en la vía institucional; el Club ha llamado a las puertas del Excmo. Ayuntamiento de Castro Urdiales y el Gobierno de Cantabria, que ya han intervenido en casos parecidos.

Por cierto, en situación parecida está el Candesa Camargo, al que según su página web, la LNFS ha ofrecido el ascenso a División de Plata para suplir alguna de las renuncias que al parecer se avecinan. Sea cual sea el desenlace, seguro que la configuración definitiva de las dos principales categorías del Fútbol Sala español va a suponer más de un quebradero de cabeza a los máximos dirigentes de la LNFS y la RFEF. En breve, siguiente capítulo.