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La crisis, desaceleración o como se le quiera
llamar que está atravesando el país se está dejando notar también en
el deporte, y el Fútbol Sala no es una excepción. Como cada año, la
fecha del 20 de Junio está marcada en rojo en el calendario de los
equipos de la LNFS, y esta vez parece que las cosas están más
difíciles que nunca para muchos equipos de División de Honor y la
mayoría de los de Plata, sobre todo los que ascienden.
El 20 de Junio es la fecha marcada por la Liga
Nacional de Fútbol Sala en la que todos los equipos de División de
Honor y Plata deben desembolsar una cantidad para poder participar la
próxima temporada, que engloba entre otros conceptos su valor de
plaza, provisión de fondos para arbitrajes y deudas pendientes de la
campaña anterior, amén de presentar su pabellón oficial de juego y
otro tipo de documentación administrativa. Los clubes que no cumplan
descenderán de categoría.
Esta situación, que ya de por sí da varios
quebraderos de cabeza en la LNFS cada verano, parece que se ha
agravado visto el panorama a nivel nacional. Competir está muy caro y las empresas, visto el
panorama, no están por la labor de afrontar muchos
patrocinios deportivos, ni en Fútbol Sala ni en otros deportes, por lo
que todo apunta a que el próximo Viernes puede saltar más de una
sorpresa, tanto en Plata como en la propia División de Honor.
Como es habitual, a estas alturas la rumorología
nos deja todo tipo de perlas, algunas sin pies ni cabeza, aunque algo debe de ser cierto ya que al
contrario que en otros veranos, el mercado de fichajes apenas ha
registrado movimientos y los rumores se centran más en si los equipos
salen o no a competir que en la configuración de sus plantillas. La
cosa llega al punto de que en diferentes medios de comunicación se ha
publicado que la mayor parte de los equipos que han logrado el ascenso
de Primera Nacional A no van a poder participar en Plata, y tras
sondear a los segundos y terceros clasificados, podría darse el caso
de que se repesque a equipos que han descendido para
completar los grupos, cosa que tampoco parece muy factible en algunos
casos. Entre los equipos que han logrado la permanencia también se oye
de todo.
Así las cosas, en Castro Urdiales la cosa está
muy parecida a la de muchos otros clubes de la categoría. En la recta final de la pasada
campaña, Construcciones Quintana comunicó al Club su
decisión de finalizar el convenio de colaboración que le
unía al club castreño; una vez lograda la permanencia en
Plata, los responsables del conjunto rojillo han
tenido que afrontar una carrera contra reloj para suplir
al que ha sido su sponsor los últimos seis años. Pero
las conversaciones no llegan a buen puerto y el tiempo se agota; el
primer corte ha de superarse este Viernes.
En caso de no poder superarlo, el
club se
vería obligado a perder en los despachos la categoría
que ha logrado en la cancha, y descender a Primera
Nacional A, poniendo fin a una estancia de doce años en
el segundo peldaño del Fútbol Sala español. Aún en
caso de poder hacer efectivo el desembolso exigido para
este Viernes, quedaría
reunir los apoyos necesarios para
confeccionar un equipo para competir con garantías.
Con las dificultades que plantea
encontrar un sponsor por la vía privada, las pocas
esperanzas que restan se centran en la vía
institucional; el Club ha llamado a las puertas del
Excmo. Ayuntamiento de Castro Urdiales y el Gobierno de
Cantabria, que ya han intervenido en casos parecidos.
Por cierto, en situación parecida está el
Candesa Camargo, al que según su página web, la LNFS ha ofrecido el
ascenso a División de Plata para suplir alguna de las renuncias que al
parecer se avecinan. Sea cual sea el desenlace, seguro que la
configuración definitiva de las dos principales categorías del Fútbol
Sala español va a suponer más de un quebradero de cabeza a los máximos
dirigentes de la LNFS y la RFEF. En breve, siguiente capítulo.
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